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30/05/2026

Cynthia Edul estrena 'Estos pequeños libros que quedan', donde una biblioteca cobra vida en escena

Fuente: telam

La obra, que se presenta en Arthaus Central por cinco únicas funciones en junio y agosto, invita a explorar la memoria familiar a través de la literatura. "Los libros mejoran nuestra vida", dice la autora

Este lunes 1 de junio en Arthaus Central, Cynthia Edul estrena Estos pequeños libros que quedan, una obra de teatro en la que una biblioteca de más de 700 volúmenes cobra vida en escena para convertirse en el territorio donde una madre y una hija buscan un sobre perdido �y, con él, la manera de nombrar un dolor�. Sin embargo, la biblioteca no funciona allí como decorado: es un personaje más, con cuerpo y voz propios. "Cuando anoté la primera didascalia puse: 'una madre, una hija y una biblioteca', y ahí me di cuenta de que era un personaje, de que tenía cuerpo y voz y que eso me permitía jugar con muchas más ambigüedades", explica la autora.

"Una biblioteca viva se volvía un territorio muy lúdico del teatro. con un tono fantástico", continúa la dramaturga, directora de teatro y escritora y sostiene que lejos de cerrarse a eso, las posibilidades se abrieron. Compartió su idea con Ignacio Sánchez Mestre, miembro de Paraíso Club como ella, y descubrieron que el mecanismo les permitía jugar con una gran teatralidad. "A partir de ahí, empecé a imaginar todas las posibilidades que puede tener una biblioteca si puede caminar, hablar y moverse entre nosotros".

Como licenciada en Letras y doctora en dramaturgia no es casual situar el hecho dramático en este escenario. Que madre e hija busquen un sobre en una biblioteca que está desmontada en escena va acumulando sentido simbólico a medida que la obra transcurre, explica Edul. "Los libros son materia, se tocan, se abren, se cierran, se acumulan, se separan, pero a medida que se abren, esos libros de poesía, de narrativa, empiezan a hablar y a ser parte de la conversación de las dos protagonistas. La lectura es performática, abrir un libro es una acción cargada de sentido". La obra habla de los libros, de cómo la literatura se entreteje emocionalmente para darle sentido al paisaje de nuestra vida. "Ese es el tema del trabajo, el lazo entre literatura y vida", subraya.

Los libros pueden reconstruir una historia familiar, pueden dar voz a esa historia y ser parte de la memoria compartida, sostiene la autora, y en esa idea se ancla esta pieza. "En un libro se pueden encontrar las imágenes que dicen eso que llevamos dentro y no podemos decir. La literatura le da herramientas a la vida, hace visible, pone en palabra hechos o imágenes que están en nuestra memoria y que al leer algo en un libro se despierta y encuentra su sentido, entendés qué pasó, cómo lo viviste. Creo fuertemente en que cuando la literatura elabora la experiencia, mejora la vida".

En esas lecturas y continuando en esa misma línea, Cynthia Edul encontró casi de casualidad el título de la obra, que remite directamente a un episodio del capítulo VI del Quijote. En esa escena, el cura y el barbero examinan la biblioteca de Alonso Quijano para decidir qué libros merecen salvarse del fuego. Ante los volúmenes de poesía que sobreviven al escrutinio, se preguntan qué hacer con esos pequeños libros que quedan; la sobrina argumenta que tampoco deben conservarse, porque ser poeta es "una enfermedad incurable y pegadiza". Edul recuperó ese episodio como punto de partida conceptual: "El Quijote es una biblioteca viva, activa por siglos. Muchos libros nacieron de leerlo. Cuando pensé en una biblioteca teatral, volví inmediatamente ahí. Ahí están todas las posibilidades que tiene una biblioteca, todo lo que un libro puede hacer en la vida."

La obra cuenta con las actuaciones de Mónica Raiola, Agustina Muñoz e Ignacio Sánchez Mestre. La acción arranca con esa búsqueda concreta �un sobre extraviado entre los estantes� pero el peso simbólico crece a medida que los libros se abren y empiezan a formar parte de la conversación entre las dos protagonistas. La dramaturgia no distingue entre lo físico y lo literario: los volúmenes de poesía y narrativa que pueblan el escenario toman la palabra.

Raiola y Muñoz, ganadora del premio a la mejor actriz de la competencia internacional del Festival Internacional en 2013, encarnan a la madre y la hija; mientras que Sánchez Mestre completa el elenco con un personaje que oficia de mediador entre el mundo cotidiano y el territorio poético de la biblioteca.

La puesta en escena incluye música original de Guillermina Etkin; iluminación de Sebastián Francia y escenografía y vestuario de Paola Delgado. La producción es de María La Greca, con asistencia de dirección de Amanda Minujín. El proyecto es una producción de Paraíso Club, en colaboración con Arthaus y con el apoyo de Proteatro.

*Estos pequeños libros que quedan se presenta el 1, 8 y 22 de junio, y el 20 y 27 de agosto, a las 20 en Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434, C. A. B. A.).

[Fotos: prensa Estos pequeños libros que quedan]

Fuente: telam

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