06/11/2024
Paulina Campos, del Tec de Monterrey: “Las personas que siguen un aprendizaje continuo viven más, con más calidad y motivación”
Fuente: telam
En la antesala del V Seminario de Innovación Educativa de Ticmas, la vicepresidenta del Campus Ciudad de México del Tec de Monterrey analiza los desafíos del liderazgo en educación, la transformación del aprendizaje y el impacto social de la institución en su comunidad
>Fue una figura clave en el regreso seguro a las aulas tras la pandemia, donde lideró la estrategia de reapertura de los campus del Tec de Monterrey con un enfoque en el bienestar de la comunidad. Se llama Paulina Campos y actualmente, como vicepresidenta del campus de Ciudad de México, impulsa proyectos que buscan fortalecer la calidad académica y ampliar el impacto social de la institución.
—Las mujeres siempre tuvieron un rol preponderante en Educación, pero todavía es poco habitual que lleguen a puestos jerárquicos. ¿Qué responsabilidades le impone ser una mujer en un cargo directivo? ¿Qué desafíos le plantea?
—Hace unas semanas, Juan Pablo Murra asumió como nuevo rector del Tec. Es un hombre joven —y usted también es una vicepresidenta joven—. ¿Cómo esperan que sea el nuevo Tec?
—¿Ya hay proyectos que Murra empezó a delinear? ¿Hay ideas para el corto plazo?
—Justamente estamos trabajando en la estrategia hacia el 2030, que se va a dar a conocer a inicios del próximo año.—La educación es uno de los sectores que más se está modificando, con el cambio tecnológico, con las nuevas generaciones, etcétera. Para nosotros, parte de eso fue la implementación del modelo educativo Tec21, que se basa en competencias y en la resolución de retos reales. Antes creíamos que, cuando terminábamos la etapa profesional o el posgrado, ya habíamos terminado la educación. Eso ya no es así. Hoy tenemos que tener la capacidad de reinventarnos continuamente e incluso de empezar nuevas carreras profesionales. Esto nos obliga al aprendizaje continuo. Desde el modelo Tec21 hacemos mucho énfasis en aprender a aprender, y, ahora, con esta nueva área de aprendizaje para el futuro, hacemos un énfasis enorme en el aprendizaje para toda la vida. Una persona que empieza a educarse hoy tiene que tener la capacidad y la curiosidad de aprender nuevas habilidades y competencias.
—¿Es una buena o una mala noticia tener que estar preparado para formarse continuamente?—Hay un equilibrio difícil entre la exigencia académica y la ansiedad de los estudiantes. En el newsletter del Instituto para el Futuro de la Educación suelen publicar artículos sobre estos temas. ¿Cómo hace el Tec para no perder calidad, pero no llenar de presión a los estudiantes?
—Es una buena pregunta. Nosotros tenemos un modelo educativo integral. Cuidamos la parte académica: que nuestros estudiantes se sientan retados, que estén formados en competencias que los distingan en el mundo profesional, que adquieran los conocimientos técnicos, que sepan usar la tecnología —por supuesto, siempre con un sentido ético y de integridad—. Pero, también, con la misma relevancia, este modelo busca que alcancen un desarrollo emocional pleno. Tenemos un acompañamiento basado en mentores, con una gran cercanía hacia nuestros estudiantes. Porque, así como desarrollan las competencias técnicas, las competencias emocionales les van a permitir alcanzar un equilibrio no solo durante su etapa como estudiantes, sino en su vida futura. Hoy no concebimos un modelo educativo que no sea integral e incluya estas dos dimensiones.—La Ciudad de México concentra una enorme cantidad de talento. Me gusta una definición que dice que las ciudades más competitivas del mundo son aquellas que concentran el mejor talento. Ciudad de México tiene un imán para atraer este gran talento. Y a nosotros, como Tec de Monterrey, nos da mucho gusto tener esta presencia dentro de la Ciudad de México: somos la universidad privada con mayor escala dentro de la Ciudad de México; lo cual no es fácil en una ciudad con esta magnitud. Tenemos diferentes campus porque somos conscientes de la lógica urbana que requiere la presencia en distintas partes para estar cerca de la población. El Tec tiene años de experiencia con un modelo multicampus. Tenemos veintidós campus a lo largo del país. Se han definido los estándares de excelencia académica que nos distinguen, pero con la capacidad de adecuar las condiciones a las particularidades de cada ciudad. Así es como aquí tenemos un estándar del Tecnológico de Monterrey con la sensibilidad que necesita la Ciudad de México.
—¿Cómo es la estrategia que desarrollan en Ciudad de México?—El Tec de Monterrey es una institución privada que no tiene como único Norte el beneficio económico. Sin embargo, se busca que todos los programas que desarrollan sean autosustentables. Entonces, ¿cómo se piensa la iniciativa social?
—El Tec de Monterrey es una institución privada sin fines de lucro, todo se reinvierte en la propia institución, tanto para las iniciativas educativas como para las de investigación. En ese sentido, el Tec es una institución de la sociedad para la sociedad donde buscamos formar y transformar vidas y comunidades a través de nuestro propósito educativo y de la generación de conocimiento. Es una gran labor. Tenemos miles de iniciativas de proyectos sociales en distintos sectores. También estamos alineados a la agenda de ODS. Y tenemos proyectos sociales en los distintos campus que responden a las necesidades de las comunidades. Por supuesto, están las becas y los apoyos financieros para que haya más estudiantes que puedan venir a estudiar con nosotros. Desde los inicios del Tec esto ha venido creciendo y nuestra intención es mantenerlo para apoyar a los estudiantes que lo requieran.—El Distrito Tlalpan.
—Es muy buen punto. Hay varios casos en donde se puede observar cómo ciertas zonas de las ciudades generan un desarrollo económico a raíz de las universidades que allí se encuentran. Podemos verlo en Boston, en California, en Europa, etcétera. Las universidades le generan una vocación diferente a la ciudad. Entonces, la idea es que la universidad no se quede como una institución de puertas hacia adentro, sino que las abra hacia el resto de la ciudad, empezando por la comunidad inmediata. El impacto debe estar fuera de la universidad. Pero tiene que hacerse con la propia comunidad. Todas las intervenciones o proyectos que hemos generado han sido de la mano de la comunidad, escuchando a los vecinos, con planes participativos. Cuando se trabaja con la comunidad y se habilitan espacios públicos, se genera una cercanía que respeta a la comunidad y mitiga los riesgos de gentrificación.
Fuente: telam
