Domingo 21 de Junio de 2026

Hoy es Domingo 21 de Junio de 2026 y son las 00:23 - ¡Hola! Bienvenido a mi sitio web. Te invito a recorrer las secciones.

  • Termómetro
  • 6.2º

29/07/2024

Venía escuchando una novela sobre un perro atropellado y salí a la ruta de noche

Fuente: telam

Puse el comienzo de “La anomalía”, de Hervé Le Tellier y me impresionó una escena terrible. Minutos después me tocaría vivir un suceso extraño

>¿Hay tiempo para leer? Tengo que confesar que una parte de lo que leo, en realidad lo escucho. Empecé hace un tiempo, scuchando unos cuentos leídos en un podcast del New Yorker, un poco por curiosidad y un poco por practicar inglés. Así escuché cosas que no conocía, cuentos maravillosos, viejos y nuevos. Y me sorprendió lo buenos narradores que eran los escritores que leían.

Me dicen que es una tendencia, que los audiolibros no paran de crecer. No me parece raro que seamos muchos, es un placer de lo más sencillo.

[”Chamanes eléctricos en la fiesta erta del sol” se puedeY me pasó algo rarísimo con La anomalía, de Hervé Le Tellier. La novelaPero antes de contarte qué me pasó tenés que saber algo sobre La anomalía. Es una novela en la que todo es muy realista salvo el eje central: un avión de Air France aterriza en marzo y, de nuevo, en junio. El mismo, el mismo vuelo, los mismos pasajeros, el mismo todo. Se imaginan: en el medio han pasado cosas como que uno de los pasajeros llegó y se mató. Y ahí está otra vez, eligiendo pasta o pollo.

Los gobiernos no saben qué hacer con el tema, hay movimientos religiosos en contra de esos aparecidos, en fin. Son muchas historias alrededor de eso. Pasó algo que no puede pasar y la realidad se descalabra, se mueve un poquito, lo suficiente como para poner en cuestión muchas certezas y muchos valores.

El libro arranca con un nene que va con la mamá en el auto y la mamá, sin querer, atropella a un perro. Lo dice así:

Esa es la situación: van despacio, cruza un perro, lo matan.

A los 50, 60 kilómetros sentí que el cansancio que traía encima era preocupante y, encima, empezaba a caer la noche y las luces de los autos que venían del lado de enfrente me molestaban. Peleaba contra eso con la novela, tan interesante y tan bien escrita.

La ruta a la costa es una autopista, en algunos tramos van los autos solos, muy rápido, y en algunos tramos se cruza por los pueblos y hay que bajar mucho la velocidad. Ya estaba oscuro cuando pasé por uno de ellos. Vendría a 60 kilómetros por hora y lo que imaginás: de la nada salió un perro negro que cruzó delante de mí. Contra toda regla del buen manejo, tiré un volantazo y lo esquivé; por suerte no venía nadie cerca y no pasó nada. Hacía 10, 15 minutos que había oído la escena.

Pero voy al texto de Le Tellier: es una de esas novelas infinitas, novelas laberinto con muchos personajes. Vamos a saber de los pasajeros pero no —o poco— arriba del avión sino antes, años antes de subirse a este y luego después, cuando ya hayan aterrizado por segunda vez y todo sea complicadísimo.

La novela por un lado hablará de esa parte humana y del descalabro social y político y por otro intentará encontrar una respuesta científica a cómo puede ser eso. A mí lo primero me encanta y lo segundo no me interesa nada.

Lo pongo para que sepas que los afectos a las razones científicas no se verán forzados a aceptar una magia y listo.

A mí me conmueve Victor Miesel, un escritor cuya vida está marcada por la búsqueda de significado, que se convertirá en un autor exitoso después de muerto pero el segundo avión lo hará volver para disfrutar de ese éxito y hasta asomar al amor. Me gusta Blake, el niño del perro, que se ha vuelto un asesino implacable, que maneja su oficio con precisión quirúrgica y de pronto se ve enfrentado a otro como él, que es él mismo tres meses después. Otro Blake capaz de hackear y amenazar a Blake.

Me conmueve André, el arquitecto que ya está grande para esa mujer que le gusta y que ha conseguido tenerla un tiempo a su lado. “Tu deseo me agobia. Has conseguido anular el mío”, le ha dicho ella. ¿A quién no le ha pasado?

Me interesa y me espanta el uso que un presentador de televisión astuto hace de las dos Adrianas, la versión duplicada de una joven que quiere ser actriz. Y el novio que, como empezaron más tarde, es solo de una. Y la horda de fanáticos listos para acabar por sus propias manos con LO ANTINATURAL.

Siempre te dejo mis subrayados y claro que cuando escucho no puedo subrayar pero ahora busqué algunas frases que me acordaba y acá están.

1. “El animal agoniza bajo la mirada de Blake, y Blake observa con curiosidad cómo la vida lo abandona. Se acabó. El chaval pone cara de tristeza, o más bien de lo que supone que es la tristeza, para no desconcertar a su madre, pero no siente nada”.

3. “Un pip-pip sordo le indica que le ha llegado un e-mail. Ve el nombre de André y suspira. Se sulfura, no tanto porque insista, sino porque sabe que no debería insistir y no consigue contenerse. ¿Cómo puede ser tan inteligente y tan frágil a la vez? Pero amar es no poder evitar que el corazón pisotee a la inteligencia”.

5. “Femi Ahmed Kaduna, alias Slimboy, no acaba de dar crédito a lo que le está pasando. Hace apenas tres meses su fama se limitaba al Little Lagos (...) Fue durante la última hora del vuelo París-Nueva York, tras haber creído que era el fin de sus días y gastado una buena provisión de bolsas para vómitos, cuando Slimboy tuvo la idea de Yaba Girls. Una canción que hablaría con sencillez de su afecto por el barrio de su infancia, de las chicas ‘de aguja y tijera’, una canción de agradecimiento del pequeño Femi a su madre, que vendía collares en el mercado, que rezaba todos los días por él y que acababa de morir, una canción tierna, extraña y melodiosa”.

* Este artículo es una versión del newsletter “Leer por leer”, que se entrega cada jueves por mail. Si querés ver ediciones anteriores las encontrás *Para suscribirte * Y si querés contarme algo de lo que estás leyendo, escribime a ¡Hasta la próxima!

Fuente: telam

Compartir