CULTURA
02/09/2026
"La IA abre una frontera ilimitada para la creatividad de autor": el director del Festival de Venecia plantea el debate sobre el futuro del cine
Fuente: Netfan Servicios
Alberto Barbera inauguró la 83ª edición del tradicional certamen italiano, con una reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial en la industria audiovisual que viene
El Festival Internacional de Cine de Venecia abrió este miércoles su 83ª edición con una reflexión de su director artístico sobre el lugar del cine frente al avance de la inteligencia artificial. En el texto de presentación oficial, que Infobae Cultura reproduce a continuación, Alberto Barbera repasa las transformaciones tecnológicas que atravesó la industria audiovisual a lo largo de su historia y anticipa el debate que la nueva tecnología generará durante los próximos días en el Lido, entre proyecciones, un documental producido enteramente con inteligencia artificial y un simposio internacional sobre el tema.
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Creo que el papel de Hollywood o del cine en general siempre fue sacar a la luz las presuposiciones utópicas que no percibimos claramente en nuestra vida cotidiana. Si los alienígenas vinieran a visitar nuestra Tierra y, por casualidad, me preguntaran "¿Podrías explicarnos de qué se trata la humanidad?", no les diría "Vayan y miren alrededor", les gritaría "Miren, estas, estas, estas películas y nos entenderán".
Slavoj Žižek, La guía pervertida de las utopías. Dirigida por Sophie Fiennes (2026).
El cine es un lugar de expectativas que rara vez se ven defraudadas, ni siquiera por una mala película, porque aún significa ver más allá de antes, explorar un horizonte que, sin la pantalla, no existiría.
Esther Kinsky, Ver más allá (2025).
Quizás, nunca antes como hoy, el cine se ha visto obligado a enfrentar transformaciones tan profundas que corre el riesgo de volverse irreconocible. Ni el paso de las películas mudas al cine sonoro, ni siquiera el salto de lo analógico a lo digital socavaron los presupuestos que ayudaron a hacer del cine, desde su aparición, la forma más completa y emocionante de representar el mundo. Y, sin embargo, esos cambios fueron tan profundos y radicales que afectaron al lenguaje, la estética y los medios de producción en su conjunto, contribuyendo al impacto sin precedentes del cine en la manera en que percibimos la realidad y nos relacionamos con ella.
La revolución que tenemos el privilegio de presenciar hoy, que en este momento parece generar más pánico que expectativas positivas, se define con el término (ya discutido por algunas personas) "Inteligencia Artificial". Su aplicación en el campo cinematográfico es aún bastante limitada y, en gran medida, pretende sustituir el uso de los efectos especiales digitales que, durante más de veinte años, representaron el bagaje instrumental indispensable de toda producción cinematográfica (a menor costo y con resultados aún más asombrosos). Sin embargo, su uso está destinado, sin duda, a volverse mucho más invasivo y decisivo, abriendo una nueva frontera ilimitada y, en general, todavía inexplorada para la creatividad de autor.
Y, sin embargo, sobre la Inteligencia Artificial se habla muchísimo, al punto de haberse convertido en un cliché del periodismo contemporáneo, aunque gran parte del debate recurrente se caracteriza por una profunda sospecha que es más resultado de un enfoque superficial que de la capacidad de definir sus contornos y analizar su potencial. La IA será debatida en varias ocasiones durante esta edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, también sin prejuicios y con la atención que merece una herramienta tan innovadora que augura un impacto de proporciones históricas en toda la humanidad.
Un documental italiano – que no oculta su naturaleza como obra generada completamente por IA, aunque bajo el impulso y el control creativo final de su autor – y un importante simposio, gracias al alto perfil de sus participantes, son solo dos de los momentos que pretenden enfocar la atención en el potencial creativo y artístico de una innovación destinada a superar el impacto que la revolución industrial de la segunda mitad del siglo XIX tuvo sobre la sociedad humana en su conjunto.
Una de las numerosas preguntas que surgen en este contexto es si el cine, que durante todo un siglo y para generaciones enteras de espectadores, "fue el mundo" (en palabras de muchas personas, incluido Leonardo Sciascia), puede seguir siéndolo. Es decir, si puede continuar siendo nuestro instrumento más importante para conocer la realidad y a nosotros mismos, la ventana a través de la cual tomamos conciencia de los eventos más importantes de la época contemporánea.
La ventana a través de la cual filtramos nuestra comprensión de la historia, la geografía, la actualidad y la política; y a través de la cual nos sumergimos en los abismos del misterio que es el ser humano y nos rebelamos contra la vida cotidiana en un intento de comprender y representar la dimensión trascendental que se alza sobre nosotros. Creo que muchas de las películas que forman el programa de la 83ª edición del Festival de Cine de Venecia ofrecen múltiples y positivas indicaciones que pueden ayudar a resolver esta duda. Listo para apostar, como Esther Kinsky, que el cine seguirá siendo ese lugar de expectativas raramente defraudadas en el que crecimos, dando forma a la pasión que, aún hoy, nos anima a creer en su futuro.
Fuente: Netfan Servicios